La Historia de la Iglesia SUD (ISO)

En la dispensación del cumplimiento de los tiempos.

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  • EL MANUAL PARA EL ALUMNO Y LAS ESCRITURAS

    “El manual para el alumno y las Escrituras”, tiene por objeto recordar que se debe estudiar el capítulo del manual para el alumno antes de entrar a clases. Aun cuando este curso de historia de la Iglesia no es mayormente doctrinal, si usted estudia atentamente los pasajes de las Escrituras que se indican, éstos le ayudarán a entender la forma en que la historia de la Iglesia se relaciona con la doctrina de ella. José Antonio Jara F. Maestro de ISO

Capítulo tres

Publicado por jaraja en Marzo 24, 2008

La Primera Visión 

LA PRIMERA VISIÓN

Drante siglos, el mundo estuvo en la oscuridad espiritual por haber rechazado a los Apóstoles del Señor. Con excepción de unos pocos rayos de luz, como los que vieron los reformadores, los cielos permanecieron cerrados. Todo eso cambió con la experiencia que tuvo un jovencito, en la primavera de 1820, en un bosque del norte del estado de Nueva York. Entonces amaneció un día de luz espiritual.

El presidente Gordon B. Hinckley enseñó lo siguiente: “…Esa gloriosa Primera Visión… fue la cortina que se descorrió para abrir ésta, la dispensación del cumplimiento de los tiempos. No hay nada en la base de nuestra doctrina, nada en lo que enseñamos, nada de lo que rige nuestra vida que sea de mayor importancia que esa primera declaración. Sostengo que si José Smith habló con Dios el Padre y con Su Hijo Amado, entonces todo lo demás que él dijo es también verdad. Esa es la bisagra con la cual gira la puerta que se abre al sendero que conduce a la salvación y a la vida eterna”.

Una respuesta para “Capítulo tres”

  1. jaraja escribió

    Lea Hechos 3:9–21; anote en la pizarra los elementos que Pedro menciona en su profecía.

    1.- Lea las citas que aparecen a continuación para comenzar el análisis sobre la importancia
    doctrinal que tuvo la Primera Visión:

    “La aparición del Padre y del Hijo a José Smith, con la subsiguiente restauración del sacerdocio y el establecimiento de la Iglesia de Jesucristo en su plenitud, debe reconocerse como uno de los acontecimientos más grandes de todas las épocas, como un factor que contribuye al conocimiento que tiene el hombre de su relación con Dios y del lugar que le corresponde en el universo; como medio de establecer las relaciones apropiadas entre los hombres, individualmente y agrupados en naciones; como una revelación que indica el camino hacia la felicidad y la paz del ser humano, tanto en la tierra como en las eternidades por venir” (David O. McKay, “At the Foot of a High Mountain”, Improvement Era, nov. de 1968, pág. 3).

    “La primera visión del profeta José Smith es fundamental para la Iglesia; el adversario lo sabe y ha atacado la reputación de José Smith desde el día en que él dio a conocer la visita que había recibido del Padre y del Hijo. Por ello, siempre debemos dar testimonio de la veracidad de la Primera Visión. José Smith en verdad vio al Padre y al Hijo, y ellos le hablaron tal como él lo afirmó.

    Un líder que no pueda expresar sin reservas su testimonio de que Dios y Jesucristo aparecieron ante José Smith nunca llegará a ser un verdadero líder, un real pastor. Si no aceptamos esa verdad —si no hemos recibido un testimonio de esta gran revelación—, no seremos capaces de inspirar la fe en aquellos a quienes dirijamos.

    “Algunos de los mismos miembros de la Iglesia han tratado de interpretar las experiencias de José Smith y las revelaciones que él recibió; afirman que en realidad no tiene importancia si José Smith vio o no a Dios el Padre y a Su Hijo Jesucristo, sino que lo que en verdad importa es que él haya pensado que los vio. ¡Esa idea es descabellada!” (Ezra Taft Benson, The Teachings of Ezra Taft Benson,
    Salt Lake City: Bookcraft, 1988, pág. 101).
    “Así fue que, en ese momento crucial de la historia —cuando el Espíritu de Dios todavía velaba sobre la tierra cubierta de tinieblas y los espíritus de los hombres que todavía no habían nacido esperaban que se les dijera “Haya luz”—, Dios guió al joven José para que meditara sobre las palabras que introducirían la era de luz y verdad más grandiosa que haya tenido la tierra.

    “Las vías de Satanás son tales que cuando el Dios del cielo procura enviar al mundo la luz más refulgente de todas las épocas, las fuerzas del mal se oponen a ella con la negrura y la iniquidad más profundas de su tenebroso reino. Lucifer, nuestro enemigo común, peleó contra la promesa de la Restauración de la misma manera en que ahora pelea contra la realidad de la Restauración” (Bruce R. McConkie, Conference Report, oct. De 1975, págs. 23–24; véase Liahona, febrero de 1976, págs. 8–10).

    “El acontecimiento más grande que se ha verificado en el mundo, desde la resurrección del Hijo de Dios del sepulcro y su ascensión a los cielos, fue la visita del Padre y del Hijo al joven José Smith…” (Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, pág. 488).

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