LA EXPULSIÓN DE LOS SANTOS DEL CONDADO DE JACKSON
El profeta José Smith y los que lo acompañaron a Misuri en el verano de 1831 se quedaron contentos al saber que el condado de Jackson sería el lugar de la Sión de los últimos días. Por supuesto, ignoraban que en menos de dos años la gente del condado echaría a los santos de sus hogares en el oeste de Misuri. Los miembros de la Iglesia no tenían idea de lo que les esperaba aunque el Señor les había dicho que la gloria de Sión surgiría sólo “después de mucha tribulación” (véase D. y C. 58:3–4).
El año 1833 fue de tribulación para los santos del condado de Jackson por los conflictos insuperables que surgieron entre ellos y sus vecinos debido a diversos asuntos; a raíz de esto, algunas personas empezaron a atacar a los miembros de la Iglesia. Los problemas comenzaron en el verano, y en noviembre [otoño en el hemisferio norte] se organizaron populachos que los forzaron despiadadamente a abandonar sus hogares y cruzar el río Misuri en las peores condiciones.